El Banco Central (BCRA) concretó hoy la menor venta de reservas desde que el vienes 14 estallara la ola de desconfianza sobre la continuidad de la errática política cambiaria actual: se desprendió de US$48 millones, cifra representativa del 13,64% de los billetes transados en la rueda del día, el aporte porcentualmente más bajo desde el inicio de aquel vuelco de mercado.
Aún así, el saldo negativo del día elevó a US$1361 millones el monto total de reservas sacrificadas al cabo de las últimas ocho ruedas (y a US$737 millones el “rojo” del mes que apunta a ser el mayor en la “era” Milei). Y eso, a la vez, amenaza con causar una nueva merma en la tenencia total de reservas, que cerró el día en US$26.246 millones, con otro descenso de US$195 millones que se produce sin que se compute la venta de hoy.
De esta manera las reservas internacionales quedaron ya en el menor nivel de los últimos 14 meses: hay que remontarse hasta fin de enero del 2024 para dar con una cifra inferior (los US$25.131 millones del 30/01/2024). Todo eso aunque, en ese lapso, el BCRA realizó compras netas por unos US$21.500 millones, cifra que supera los US$24.000 millones desde el comienzo de la administración Milei. Claro que una parte importante de ese monto lo dilapidó en intervenciones sobre los dólares financieros.
Por ejemplo, al respecto un reciente informe de la consultora Quantum Finanzas mostró que, en esa tarea, la entidad a cargo de Santiago Bausili utilizó nada menos que US$7728 millones en el marco de su política de “emisión cero” implementada a partir de julio del año pasado, un monto 41,33% superior a los US$ 5468 millones que se destinaron en ese período a pagos netos a organismos internacionales. Eso explica que haya logrado retener en sus arcas muy poco o nada de lo adquirido.
Pese a las señales que trata de emitir el Gobierno, la desconfianza del mercado no cesa, como queda a la vista por la presión alcista que ya colocó los precios más libres del dólar por encima de los $1300.
Así, aunque el desarme de colocaciones en papeles de deuda en pesos viene cediendo y los precios del mercado del dólar futuro se fueron en las últimas ruedas reacomodando bastante a la baja, en la plaza cambiaria oficial la tendencia de fondo no ha cambiado: quienes tienen dólares para vender cuotifican sus ventas y quienes obtuvieron permiso para comprarlos aceleran sus compras.
“El mercado espera precisiones sobre el nuevo esquema cambiario: tal vez uno de bandas, ya que no se arrancaría inicialmente con una flotación libre a fin de evitar correr riesgos que pudieran afectar el proceso de desinflación, y sobre la posibilidad de continuar con el “crawling-peg” del 1%, o si sería modificado o hasta eliminado. Donde existe mayor consenso es que el esquema del dólar blend sería como mínimo reducido gradualmente, ya que una genuina acumulación de reservas resulta crucial dentro de la estrategia de fortalecer el balance del BCRA”, describió al respecto el analista financiero Gustavo Ber.
De allí que, en medio de las especulaciones que vienen atadas a las negociaciones para lograr un acuerdo con el FMI, el Gobierno intentó dar una señal al mercado al ofrecer por primera vez en largos meses en la licitación de deuda ya convocada para mañana un bono ajustable por la variación que tenga el dólar oficial (“dólar linked”) a corto plazo (vence a fin de junio).
“Así quieren decirle al mercado que no están pensando en dejar saltar el tipo de cambio. Si así llegara a ocurrir, la suba del dólar oficial le generaría una fuerte pérdida al Tesoro ya que tendría que pagarles a los bonistas mucho más pesos al vencimiento del título, con lo que correría el riesgo de agravar la tensión cambiaria en adelante y más cerca de las elecciones”, explicó a LA NACION un avezado operador cambiario. “Eso puede hacerlo (y lo ha hecho) un Gobierno que se está yendo, no uno que apenas transita la primera parte de su mandato”, agregó.
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