El precio de la nafta sube 20% en marzo por la guerra en Medio Oriente, pero el 19% son impuestos argentinos

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Cuando la cotización del barril de petróleo (Brent) saltó por el conflicto de Medio Oriente y pasó los USD 100, las naftas en Argentina acusaron el impacto de esa incidencia en el precio, que llegó a los $ 2.000, acumulando un ajuste del 19 % este mes. 

Los combustibles, que ya venían siendo incrementados con anterioridad en el país, sumaron en consecuencia aumentos superiores a la inflación, hasta 63,6% en el último año que casi duplicó el ritmo de crecimiento de los precios generales de la economía del 33,1%. 

De acuerdo con un cuadro elaborado por Focus Market, el 46,6% del precio que paga el consumidor son impuestos: 41,5% van a la Nación, 3% a las provincias y 2,1% a los municipios.

En esa estructura de receptores del reparto está la respuesta de por qué es tan automático aplicar un alza del insumo y no lo es corregirlo en menos.

Un litro de nafta que se cobra $ 2.000 está gravado por $365,56 entre impuestos específicos ($18,45), IVA $ 347,11, con lo que el valor base es $ 1.634, el 81,72%.

Esos $ 18,45 por litro se derivan entre $ 16,53 que va a la Nación y $ 1,92 a las provincias.

Lo perciben el Tesoro Nacional, $ 1,92, ANSES $ 5,29, Infraestructura hídrica $ 0,9, FONAVI $ 2,78 y $ 0,47, mientras las provincias reciben $ 1,92 también, como Nación.

El 60% es dirigido a organismos viales para carreteras y vialidad.

El 30% de la asignación a provincias va a obras y energía y 10% a desarrollo eléctrico, de acuerdo con un desgloce realizado por el economista Damián Di Pace.

Nafta a la inflación

Frente a tanta distribución, la recuperación practicada el año pasado en el precio tuvo cabida en el Índice de Precios al Consumidor, en un contexto en el que el ritmo general de los precios venía declinando, lo cual neutralizaba la incidencia.  

Es que en la estructura del IPC, las naftas y el gasoil tienen un peso cercano al 3,8 por ciento. Esto implica que por cada aumento del 10 por ciento en los surtidores, el impacto directo sobre la inflación es de aproximadamente 0,38 puntos porcentuales.

Pero el efecto del encarecimiento del combustible no queda ahí, sino que repercute en toda la cadena logística. Eleva los costos de transporte y distribución, lo que termina trasladándose a los precios de bienes y servicios en general, según la consultora EcoGo.

Explicación de YPF

«La actualización de precios solo refleja el mayor costo de refinación por la compra de crudo no propio. Es un ajuste transitorio y, a nivel internacional, uno de los más bajos: En otros países los incrementos han sido al menos tres veces mayores«, explicó el Ceo de YPF, Horacio Marín.  

Actuamos sin especulación y sin aprovechar la volatilidad del precio del crudo en este contexto de incertidumbre global.

Sin embargo, la dinámica de precios en el surtidor no sólo responde al costo internacional del crudo, que se ve afectado tanto por la cotización del Brent como por la evolución del tipo de cambio, sino que coexiste otro factor no menor, como la carga impositiva, particularmente los Impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, cuya actualización funciona como una herramienta de política fiscal.

El medio especializado Surtidores analizó que, en términos de precios, los escenarios son diversos.

Con un traslado parcial del aumento internacional y una corrección limitada de impuestos, el ajuste en los surtidores podría ubicarse en torno al 9 por ciento, con una incidencia cercana a 0,3 puntos en la inflación.

Sin embargo, si la suba del crudo se consolida y se avanzara en una actualización más completa de la carga impositiva, los incrementos podrían escalar hasta el 30 por ciento, con un impacto superior a 1 punto porcentual en el IPC.

El serrucho del Brent

Al comienzo de este conflicto, el barril rondaba los 72 dólares y hubo picos de casi 120 dólares.

Hoy se encuentra en torno a los 85 u 86 dólares, volatilidad ésta que responde al cierre de pasos estratégicos y a la necesidad mundial de petróleo, lo que repercute en los surtidores de todo el mundo.

La traducción de ese movimiento a los precios internos está a cargo de YPF, que detenta el 55% de los despachos, seguida por Shell (19%), Axion (14%) y Puma Energy (5%), que acompañarán las decisiones que vaya adoptando la petrolera de bandera.

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