El homicidio de Juan Carlos Fernández, ocurrido el 23 de enero de 2019 en Las Flores, fue un coletazo del crimen de Petrona Isabel “Chabela” Cantero, una hermana del fundador de Los Monos asesinada dos años antes en el mismo barrio, lo que dejó cinco víctimas letales en represalias. Siete años después de la muerte de Fernández, la Fiscalía imputó al acusado de conducir la moto desde la cual un tirador abrió fuego contra el carro tirado por caballos en el que iban la víctima y un amigo. Volvían de juntar cartones cuando fueron atacados en la oscuridad.
Ocurrió en calle España y Pasaje 5 de Agosto, frente a un playón municipal. Los familiares de Fernández dijeron entonces que el ataque era una represalia por el homicidio anterior de Chabela, hermana de Ariel Máximo “Viejo” Cantero y asesinada en medio de una batahola en 2017 por una vieja disputa familiar.
A siete años del crimen de Fernández, la fiscal Paula Barros imputó este miércoles a Diego Elías F. por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, tentativa de homicidio y portación ilegítima de arma de guerra. La jueza María Trinidad Chiabrera dictaminó la prisión preventiva por dos años.
La imputación le atribuyó a F. haber conducido la moto desde la cual, como acompañante, un cómplice disparó primero contra Juan Carlos Fernández, de 33 años, provocándole siete heridas de bala —una de remate en la cabeza— que le causaron la muerte por hemorragia masiva. Luego le disparó al amigo, Jorge A., de 28, quien fue alcanzado por cuatro proyectiles en un brazo y en la pierna izquierda. Fue el 23 de enero de 2019 a las 22.30. La escena se desarrolló debajo de una cámara de videovigilancia pública.
Leer más. Lo matan de seis tiros en otro coletazo por el crimen de «Chabela» Cantero
“No podemos vivir más. A mi hermano lo mataron los sobrinos del Ariel Cantero, de la banda de Los Monos. Ellos siguen siendo los dueños del barrio. Si quieren te balean la casa y te tenés que ir. Te roban los caballos y después te piden plata. Son los dueños de Las Flores”, dijeron ese día a este diario las hermanas de Fernández, quienes brindaron cuatro apodos de quienes señalaban por el ataque: “Pope, Willy Corbera, el Deny, el Mono. Ellos nos tienen amenazados de muerte”, dijeron, además de relatar una serie de ataques previos a la familia.
Los Monos, la saga sin fin
Dos años antes, el 16 de junio de 2017, había sido asesinada Chabela Cantero, de 56 años, cuando caminaba junto a su nieta Luisana, de 16 años, y dos de sus hijas la acompañaban a bordo de una moto a paso de hombre en España y Lirio. Eran las 12.30 cuando varios vecinos vieron que una mujer, “Pato” Schneider, salió de su casa y se abalanzó contra la moto y se trenzó en una pelea a golpes e insultos con las mujeres por viejas disputas familiares. La moto se cayó y entonces Pato sacó un arma y comenzó a disparar.
Chabela recibió varios disparos y murió cuando era trasladada al Hospital Roque Sáenz Peña. Su nieta Luisana fue alcanzada por un balazo en el cráneo del cual sobrevivió pero le afectó la vista. Hubo otros dos heridos. En febrero del año pasado, Schneider fue condenada a 16 años de prisión y su hijo Jonatan Itre a 11 años por abrir fuego en el mismo hecho y lesionar a una integrante del clan Cantero. Los habían detenido en 2022 en San Nicolás.
Desde entonces hubo al menos cinco crímenes que, por contexto, podrían ser considerados como coletazos del ataque a Chabela. Cuando mataron a Fernández, sus familiares dijeron que quedaron en la mira por tener cercanía con vecinos acusados por el asesinato. Por eso contaron con custodia policial hasta unos días antes del asesinato de “Nando” o “Juanca”, como le decían a este hombre, que contaba con prontuario abierto.
Leer más: Crimen de Chabela Cantero: condenan a una mujer y a su hijo a 16 y 11 años de prisión
Según sus hermanas, esa noche Nando y su amigo Jorge volvían a su casa de Malvón al 1700 luego de cirujear en un carro con caballo. Al pasar por el playón municipal denominado Parque de la Colectora se pararon a charlar con un vecino y allí fue que les dispararon.
Relato de un crimen
“Primero pasó un auto por 5 de Agosto, como yendo hacia San Martín. Al ver el carro pegó la vuelta disimuladamente por España y a los pocos minutos volvió a aparecer pero acompañado por una moto Honda CG Naked”, narró un testigo a La Capital ese verano de 2019.
“Poco antes de llegar a España, a la altura de una parada de colectivos, el auto se paró en el medio de la calle como para frenar el tránsito que venía por detrás. Entonces la moto lo pasó por el costado, hizo unos 25 metros, y cuando estaba a la altura del carro empezaron a disparar, entre 10 y 12 tiros”, añadió.
“Después la moto se subió al playón y siguieron disparando. El auto desapareció y la moto salió por el playón hacia el este. Todo eso lo tiene que haber grabado la cámara de la esquina”, completó el relato. En la escena del crimen los peritos recolectaron al menos 11 vainas calibre 9 milímetros.
En la escena del crimen los peritos recolectaron al menos 11 vainas calibre 9 milímetros.
