Escándalo en pleno show: músicos se enfrentaron a golpes durante un recital en Niceto Club

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La escena musical porteña se vio sacudida por un episodio inesperado que interrumpió un recital y rápidamente se convirtió en tema de debate en redes sociales. Durante el Festival Refresco, realizado en Niceto Club, un enfrentamiento físico entre músicos rompió el clima festivo y dejó atónitos a los asistentes. Los protagonistas fueron Francisco Bochatón, líder de Peligrosos Gorriones, y Ariel Mirabal Nigrelli, cantante de la banda Winona Riders.

El incidente ocurrió en pleno show de Peligrosos Gorriones, histórica formación del rock alternativo argentino surgida en La Plata en la década del ’90. Mientras la banda se encontraba sobre el escenario, Bochatón interrumpió la presentación, descendió del mismo y se dirigió hacia uno de los balcones del local, donde se encontraba Mirabal junto a otras personas.

Según relataron distintos testigos presentes en el lugar, el conflicto se desató luego de que desde el sector del balcón se arrojaran objetos hacia el escenario. Entre los elementos lanzados se mencionaron vasos con bebidas y latas, una situación que generó tensión inmediata y puso en riesgo tanto a los músicos como al público cercano. La reacción de Bochatón fue inmediata y derivó en un forcejeo entre ambos artistas.

Varios asistentes registraron con sus teléfonos el momento exacto en el que se produce el enfrentamiento. Las imágenes comenzaron a circular durante la madrugada y se viralizaron con rapidez, amplificando el impacto del episodio y generando repercusión tanto en el ambiente musical como entre los seguidores de ambas bandas.

Después del incidente, Francisco Bochatón realizó un descargo público a través de sus redes sociales. En su mensaje calificó lo sucedido como un “desastre para las vidas del cuerpo de escenario” y apuntó directamente contra Mirabal, a quien señaló como uno de los responsables de haber arrojado objetos mientras la banda tocaba.

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Horas más tarde, el músico decidió eliminar las publicaciones y escribió: «Voy a borrar esta historia de Gorriones y este episodio porque ya me cansó y no es el foco de nada. Simplemente, quería informar, no para que sea un escrache o algo así. Que me escribas tipo amenaza que no me importa nada es más de lo mismo. Así que basta. Ya».

Hasta el momento, no trascendió la existencia de denuncias policiales ni sanciones por parte de la organización del festival. Sin embargo, el episodio dejó una marca en el evento y abrió un debate sobre los límites de la convivencia dentro de la escena musical independiente y el impacto que este tipo de situaciones tiene en espacios culturales y artísticos.

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