La inminente llegada de autos eléctricos e híbridos de la marca china BYD a la Argentina generó un cruce público entre el ministro de Economía, Luis Caputo, que defendió la medida de habilitar un cupo sin aranceles de importación de esos vehículos, y el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto.
Pichetto había cuestionado el jueves la medida y sostuvo que “en los próximos días ingresarán 7.000 autos chinos de la marca BYD”. Aunque, tal como reflejó Clarín, todavía no está claro qué cantidad de unidades llegarán en el buque que esa empresa anclará en Zárate.
En su mensaje, afirmó que se trató de “una pérdida de dólares para financiar importaciones que destruyen el trabajo argentino” y señaló que “nadie puede competir contra una industria subvencionada por el Banco Central chino”.
En el mismo posteo, el legislador agregó que “Trump tiene razón: hay que frenar a China” y cuestionó la coherencia de la política exterior y comercial del Gobierno. Según Pichetto, mientras la administración nacional hablaba de alineamiento con Occidente y con Estados Unidos, aplicaba “una política comercial totalmente desfavorable para nuestra producción”.
Este viernes, el ministro Caputo respondió públicamente a esas críticas en X. En su posteo, el titular del Palacio de Hacienda buscó aclarar el alcance de la política de importación de vehículos electrificados y defendió la medida. Caputo indicó que “solo 2 modelos de autos se producen en nuestro país”, en referencia al Peugeot 2008 y al Fiat Cronos, y remarcó que la producción automotriz local se concentró principalmente en camionetas. En ese punto, señaló que “el 70 por ciento de esa producción se exporta”.
Caputo explicó que la importación de autos híbridos o eléctricos sin arancel «fue acordada con la propia industria automotriz» y que el esquema contó con un límite anual. Según detalló, el cupo fue de 50.000 autos por año y estableció que solo la mitad de ese total podía provenir de marcas chinas. De acuerdo con el ministro, ese volumen representa “menos del 5 por ciento de los patentamientos del 2025”.
En su respuesta, Caputo también sostuvo que la medida impactó en los precios del mercado automotor local. Afirmó que la política de importación sin arancel ayudó a que “el precio de los autos en nuestro país convergiera al de los países vecinos”, con valores más bajos en algunos casos.
Además, vinculó la llegada de vehículos electrificados con el desarrollo de la infraestructura eléctrica y con el impulso a proyectos de fabricación de camionetas eléctricas en la Argentina. En su mensaje, agregó que la apertura permitió que los consumidores accedieran a “una mayor variedad de autos, con diferente tecnología, y más baratos de mantener”. «En conclusión, ha sido una medida que ha beneficiado a todos los argentinos, y a la propia industria«, cerró Caputo.
El cruce se produjo en un contexto de mayor presencia de marcas chinas en el mercado automotor argentino y, en particular, de la expansión de BYD. El fabricante chino, uno de los mayores productores mundiales de vehículos electrificados, comenzó a vender autos en la Argentina el año pasado y avanzó con una estrategia de desembarco directo. A diferencia de otras automotrices, BYD operó en el país a través de una filial propia de la casa matriz, sin un representante nacional independiente.
SN
